Carrió I, el hipertexto | CFK I: ADB | Bielsa I (y Batman 0) | Los Soprano y el sentido de las proporciones | 1. Preparativos | 2. Siete Desayunos | 3. Las Primeras Mesas | 4. La Siesta | 5. Listas, Razones y Boletas (faltan) | 6. Las Primeras Cifras | 7. Relevamiento de Catering | 8. Porno Abierto | 9. Clímax | 10. Aftermath | |

———————————



3. Las Primeras Mesas
Gli Uccelli
23 October 2005, 13:51

12: 46 PM – Nicolás Wiñazki,
en Tres de Febrero

TP único medio en el colegio Abate José Rey, en Caseros, partido de Tres de Febrero, provincia de Buenos Aires. Los gendarmes que deberían estar velando sus armas en la puerta del lugar prefieren en cambio sumergirse en las sombras de un aula para tomar mate y comer facturas. Tiempos de paz en el conurbano.

Es la primera vez que votamos en el Abate, un colegio de monjas con el pasto re-lindo, bien cortado y las estatuas de la virgen blanquísimas de cal. Antes votábamos en una escuela en medio de una villa —el barrio Derqui, la número 48— que siempre nos impresionó porque ahí estudiaba un amigo nuestro, Martín Pérez, que cuenta que en tercer grado se cambió de colegio porque un compañerito le hizo pis en la cabeza.

Hacemos periodismo de anticipación porque ya tenemos como cinco experiencias legislativas previas acá: seguro, 90 a 10, que Hilda Beatriz González le va a ganar por un ligero afano a Cristina Fernández en Tres de Febrero.

Conocemos a Hugo Curto, el intendente, que alguna vez nos atendió a las siete AM en su despacho del municipio para contarnos cómo se ocupa él personalmente de solucionarle los problemas a los vecinos: “Y entonces viene uno que no tiene luz, ¿no? Y bueno, yo le mando los muchachos para que lo cuelguen de los cables y listo”. Un estadista. Un profesional de la política, diría su amigo Duhalde.

Y aquí va también la primera denuncia de TP, esperando que esto no signifique romper la veda electoral:

En el cuarto oscuro de la mesa 1114 del Abate no hay tijeras para cortar boletas. El que quiera hacerlo (como nosotros) deberá arreglárselas con las manos (como nosotros), y el que sea un poco bruto con las manos (como nosotros) va a tardar bastante y el corte no le va a nada prolijo, al borde de la impugnación, casi. No somos gorilas, pero tenemos fuertes indicios para creer que es a propósito que en el mismo cuarto oscuro las boletas del ARI estén prolijamente dobladas, no puestas a lo largo, y entonces los únicos nombres que se leen son los de los candidatos a senadores provinciales: “Piani Liliana Alicia; Bernardi Antonio”; nombres que, la verdad, no deben calentar a muchos votantes. Y muchos menos a los que van a buscar el nombre “Maffei” (como nosotros, que tardamos en encontrarlo).

Vemos que hay muchas menos boletas de “Chiche-Patti” que de “Chiche-Villaverde”. ¿Significará algo? No lo sabemos. Se lo preguntamos a Facundo, de siete años, que nos acompañó a lo largo de esta mañana, y que está recopado con eso de meterse en un cuarto oscuro y después escupir el sobre para cerrarlo y meterlo en las urnas. Se ríe con la pregunta y alza los hombros. Está preocupado por otra cosa. Como nos robamos algunas boletas, para después chusmear los nombres de la gente que nos perdimos de votar, se puso nervioso y pide, rojo de vergüenza, que las escondamos cuando pasemos por al lado de los gendarmes de la puerta que toman mate, a quienes él llama “los tipos del FBI”.

12: 52 PM – Schmidt,
que no se encuentra.

No logro votar todavía, no me busqué en el padrón y no sé dónde. Creía saber porque tengo la fe de que las cosas se parecerán cada dos años. Al menos los trámites, pero no. Me cambiaron la escuela y fui de la municipal de Paraguay y Armenia a la Palermo School de Thames y Guatemala donde va la hermana de la princesa Máxima. Pero no. El padrón no arranca desde la “saz”, donde terminó el anterior, sino que viene de antes, de la “met”. Caracho.

Escucho al nuevo Coti por la radio, el Sorokin, “Nada de esto fue un error”. Me gusta la melodía, pero en cuatro días salen brigadas a cagarlo a trompadas. Me quedo con el otro Coti. Que también repite la melodía. Cree que la gente tiene necesidades y ha resuelto satisfacerlas y que le deban por ello, y cuando él tenga necesidad y le provean se pone en deuda. Y así. En estas elecciones igual no juega. Y la canción del comicio, la que está en los charts, es la de Sorokin.

El día es hermoso, un día ideal para pensar que la patria es y que la patria será y nos gustaría no tener dudas en afirmar que si esta fue nuestra cuna, queremos también que sea nuestra tumba. Los únicos que, por ahora, pueden decir algo así son los que tienen más de diez mil hectáreas.

Yo no puedo asegurar que no moriré en una patera.

Voy a votar con ese ruido de fondo, voy a enseñar con ese ruido de fondo, voleo con ese ruido de fondo, como con ese ruido de fondo. Y nunca, NUNCA, puedo dejar enfriar la comida. Mi bruxismo, que apriete los puños a la noche, todo tiene que ver con ese ruido de fondo.

La vida para los pobres es que la vida te lleve y seas lo que puedas: chorro, cana, repartidor, fletero. Para los que somos un poco más, que tenemos una propiedad y nos modernizaron, hablamos lenguas, cantamos en francés, la vida es como el buscaminas: hay que andar a tientas porque volamos en pedazos. Algunos jugamos a la ruleta rusa y vamos a votar con ese coraje y trabajamos con ese coraje y enseñamos coraje. Huevo, loco.

Insistiré en la otra escuela municipal de Charcas y Oro donde se votan las internas radicales.

1:45 PM – Piro, en el diario:

Después de haber desayunado, la vida se ve con colores más alegres. En el reparto televisivo a mí me toco tener delante Canal 9. TN quedó mirando para el otro lado. Crónica TV, el más deseado, también. Por lo menos conduce Karin Cohen, podría ser peor. Por más que me esfuerce, y sobre todo por más que ella se esfuerce, no consigo que me caiga antipática.

Hablo por teléfono con mi hija, entusiasmada porque acompañó a votar a su tía, y me plantea el siguiente enigma: “¿Qué preferirías comer: mierda de cabra, mierda de chancho, mierda de vaca o mierda de caballo?” Porque es una niña y no hay que decepcionarla, le respondo: “Mierda de cabalo, sin duda”. Pero no es cierto.

Chiche Duhalde antes del botox se parecía a mi mamá. Qué lástima que no se postuló Karin Cohen.

Chiche, entusiasta: “Vamos a hacer una muy buena elección”, que se queda en casa “hasta la tardecita” y después se irá al bunker montado en el sindicato de los trabajadores rurales.

Carrió confía “en la verdad”, es decir “en el Dios que ilumina”. (Yo no la voté.) Antes de votar fue a misa, pero no pidió nada porque “Dios no es un supermercado: se lo ama, no se le pide”.

Olivera dice que espera una etapa más seria.

Bielsa, ansioso por conocer a su sucedor. A esta hora está almorzando con unos amigos: el Negro Dolina, José María Castiñeira de Dios, “pero no para hablar de política, sino de literatura, de música, de cosas perdurables, no momentáneas”.

Para Macri “le toca a la gente”, contento porque su hija menor,
Gimena, votó hoy por primera vez: un voto más. Hasta su otra hija, que vive en España, lo vota. Eso dice ella, andá a saber. Llamó a que todo el mundo vaya y vote, así que no me muevo de acá. Macri está almorzando con su mujer y sus hijos en la sede del Pro, aquí cerca, en Alsina 1319.

Zamora recorre escuelas.

Alfonsín pronostica una sorpresa. Cuidado.

Menem apuesta a una victoria fácil. “Hoy se juega la suerte del
justicialismo”, dijo.

Aníbal Fernández admite inconvenientes como los que sufre Schmidt.

Lavagna dice: “No hay que hablar”.

Mercuri: “La gente nos va a acompañar”. El problema es a dónde.

2:07 PM – Hernanii, precalentando:

Fea mañana de domingo otoñal en Manhattan, muy parecida a las muchas mañanas de domingo otoñales (casi todas de mayo) en las que lleno de lagañas y resacoso me subía a la 504 Rural de mi viejo para ir a votar a la número tres de Boulogne. Por eso me quedo en casa: hoy nada de brunch o paseos razonables.

Estoy pre-concentrando para cuando empiecen los resultados, con la misma sensación de ansiedad inexplicable y exagerada anterior a una final de fútbol. Después te das cuenta de que no era para tanto.

2:12 PM – Plotkin escucha la radio.

Escucho por Continental al Dr. Duhalde que dice, después de votar y antes de que vote su hijo:

“Espero que a partir de mañana se desarmen los espíritus.”

Creo que quiso decir algo así como que se aplaquen los espíritus, se bajen los humos o se calmen los ánimos en la interna del PJ. Como sea, la resonancia de la frase es bastante sombría y premonitoria, mucho más que esas declaraciones intencionalmente agoreras de Carrió sobre las fases del régimen, el contrato moral y los jinetes del Apocalipsis.

Los locutores de la AM están peor que de costumbre esta tarde. El cambio de turno de la una del mediodía les pegó mal. Hablan como si alguien les estuviera soplando la oreja por debajo del auricular, o como si mientras tanto estuvieran mirando un partido de la liga española en la tele empotrada arriba. La cuestión es que después apareció Bullrich diciendo que todo se estaba desarrollando con perfecta normalidad, y Néstor se bajó del Tango 4 directo desde Río Gallegos y dijo que se espera un día de excelente responsabilidad cívica. Excelente.

Todos los políticos votan temprano. No da que caigan a la hora de las facturas de la tarde, como si hubieran estado boludeando después de los ravioles. Y nosotros acá, llegando a votar en ayunas al mediodía porque así toda la mística del cuarto oscuro y las boletas fotocopiadas se nos impregna en nuestros dedos cívicamente responsables, con la narcótica lucidez que provee el hambre. Acá en Palermo, mi ex barrio (el cambio de domicilio es una de esas cosas que uno no hace), los locutorios están llenos de pibes que juegan en red y gente que se busca en el padrón, medio de última. Primicia: el sistema no estaría colapsando. Ya vamos por las 10 millones de consultas, según escuché comentar por ahí a una fuente oficial. El google electoral funciona de mil maravillas. Seguiremos informando.