
Carrió I, el hipertexto | CFK I: ADB | Bielsa I (y Batman 0) | Los Soprano y el sentido de las proporciones | 1. Preparativos | 2. Siete Desayunos | 3. Las Primeras Mesas | 4. La Siesta | 5. Listas, Razones y Boletas (faltan) | 6. Las Primeras Cifras | 7. Relevamiento de Catering | 8. Porno Abierto | 9. Clímax | 10. Aftermath | |
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11:12 PM - Schmidt desde el K-Bunker — “La piba de Canal 13 está tomando un té.”
10:35 PM - Puricelli cuenta estrellas — De hoteles. Y de otro tipo.
10:01 PM - Una cruzada — Mercedes Romera fundamenta su voto y defiende el corte de boletas.
8:20 PM - Cifras de Puricelli — Estrictamente vigilado por el Hermano Gabriel
4:34 PM - Rosman no encuentra boletas — Y lo reporta mientras se las buscan. O no.
4:27 PM - Rosman va a votar — Y discurre mientras maneja.
12:22 PM - Puricelli pierde el diario — Y comenta dos photo-opportunities: Macri votando dos veces y Bielsa esgrimiendo bizarro poster boy.
8:45 PM - Quintín quería cifras — Pero ya se fue a dormir.
4:22 PM - TP Team se instala en el K-Bunker — Schmidt: “Tres computadoras para cada uno.”
2:33 PM - Quintín en Viena 1 — “Ya me puso nervioso esto.”
10:28 AM - Boca de Urna — Un encuestador aborda a Brener a la salida de la escuela, y no sabemos de qué se ríe.
Los Soprano y el sentido de las proporciones
Fernando Pérez
28 July 2005, 08:49
D’Alembert sobre Condorcet:
“Era un volcán cubierto de nieve”.
My idea of fun no es la de Ian Wharton, el personaje de Will Self: la de verme “tearing the time-buffeted head off the old dosser on the Tube. See me ripping it clear away and then addressing myself to his corpse”. Tampoco, hacer lo mismo con la testa de Madame Sarló. Prefiero dejarla donde debe estar, ya que no me vería bien del cuello para abajo. Tampoco, anotarme en un campeonato de esgrima, nivel monitores, y desafiarla a dibujar zetas en nuestros pechos. Dejo eso para Rosendo Fraga o para Chacho (notaron cierta propensión de la Sarlo, creyéndose quizás Mme. De Stael, de abrir de par en par las puertas de su Salón luego de cada una de sus salidas mediáticas para discutir con Alvarez, muchacho esquivo al fin, que nunca se anuncia). Que ellos elijan florete, espada o sable.
Prefiero hacer una finta, impostar la voz y corporizar a Talleyrand que cada vez que Fouché decía algún lugar común adoptaba una expresión de deslumbramiento y le murmuraba, con tono de gravedad, que tuviera cuidado, que aquello pertenecía a la más elevada diplomacia.
Y en eso estamos, discutiendo la más alta política, referenciándonos en los guiones escritos por Francis Ford Coppola (pobre Puzo lo dejaron afuera), y dándole un plafón interesante al Grupo Planeta, a los hijos de Puzo si los tiene o a su joven mujer editora, y a al escritor Mark Winegardner para que lance su nueva novela sobre la saga de los Corleone. Comentario al paso de un amigo: qué achanchado debe estar Nik o qué oficialistas deben estar Paz & Rudy que, ante la comparación de Cristina, no estimaron conveniente caricaturizar a un intendente duhaldista del Conurbano devolviendo la figura, diciendo que si ellos son los Corleone, los Kirchner vendrían a ser los Soprano. Toda una evolución del peronismo de los últimos años en diez centrímetros cuadrados de una viñeta, repetía mi amigo.
Lo bueno de algunas campañas, sobre todo en aquellas en las que el peronismo va separado, es que apelan a la biblioteca y desenfundan libros donde no llega la franela de la mujer que hace la tarea doméstica. Volvemos a escuchar palabras que parecían olvidadas: manual de conducción política en voz de Cristina, doctrina si la que habla es Chiche.
No pienso abusar del ya vilipendiado Niccolo, que lo haga Tricky Dick. Pero hay algo de los K que me hace acordar a Maquiavelo o a la idea de éste sobre que la política no es una ciencia, sino un arte positivo (alto o bajo, kitsch o camp, no importa), en cuanto rechaza toda discusión sobre los valores y los fines. Agregaba mi amigo, en tono de sorna, que los K van un poco más allá y los acoplan a los derechos y los medios.
No del todo contento con laicizar el peronismo, los deseos de los K se canalizan en subordinar por completo “la doctrina” (para seguir a tono), a la que conciben como instrumento de poder y de cohesión social.
Y si seguimos jugando en el bosque mientras Hobbes y Aristóteles no están (y no pueden revolcarse por eso, porque ya forman parte del terreno), podría seguir equivocándome y decir que Hobbes, refutando a Aristóteles (qué imberbe, otra palabra rescatada) estima que la sociedad política (en este caso la que encarnaban los D y los K) no es un hecho natural —y nunca lo fue— sino que era el fruto artificial de un pacto voluntario, de un cálculo interesado. Y aquí llegamos adonde quería llegar. Esas palabras con resonancia magnética, que producen el mismo efecto en el peronismo que la de la pobre clavadista norteamericana de 17 años que ayer, luego de picar en el trampolín y saltar al vacío, se sumergió en el agua clorificada dejando una mancha de sangre tan extensa y espesa como las del meo de un niño de 4 años en la pileta municipal. Claro, que dejó el tabique tabicado en el trampolín en su trayecto. Ah, las palabras: Lealtad, Traición; Traición, Lealtad.
Volvamos a Hobbes: la soberanía, en este caso la presidencial de K, está basada en un contrato; sin embargo no se trata de un contrato entre el soberano y el súbdito, sino entre individuos que deciden darse un soberano. Kirchner dixit. El contrato, lejos de limitar la soberanía, la funda. Haberlo sabido, murmura Duhalde.
En el contrato se encuentra la preocupación por la paz, o la unidad para ser más modernos, preocupación fundamental para Hobb…, digo Duhalde: “Finalmente, el motivo y el fin del que renuncia (y se retira, murmura K) a su derecho o lo transfiere, no son otros que la seguridad de su propio persona (y de su aparato, murmura K) en su vida y en sus medios de preservarla.”
Algunos dicen del pensamiento de Hobbes que es esencialmente individualista. Troquemos las piezas: donde dice H leer K; donde dice absolutismo leer hegemonismo. Lo que fundamenta al absolutismo es el derecho del individuo a su propia conservación. El origen del absolutismo es un egoísmo ilustrado (acá ya se asoman los estoicos). El individuo alcanza su más perfecto desenvolvimiento en el Estado más autoritario (leease centralizado, para no herir susceptibilidades). En este se encuentra a la vez su interés y su felicidad, su placer y bienestar. La política de H, algunos dicen, es al mismo tiempo utilitarismo hedonismo. La política de K (fisguea Richelieu) es una política de circunstancias, profundamente caracterizada por la época, que nos toca vivir, y la personalidad del hombre, que es su autor (o al menos tiene los derechos).
Freno de mano. Quiero volver sobre los estoicos y su consejo ilustrado. Y sí, como leí en un libro, todo gobierno tiene sus estoicos, pedagogos o eminencias grises, dispuestos a aconsejar al gobernante para hacerlo más ilustrado: “El estoicismo, orgulloso pero flexible, abierto a todos los compromisos y ocasiones tras rigurosas apariencias, comenzaba una carrera política fructífera pero compleja”. Desde Bonasso a Morgado, que en definitiva tienen el mismo sparkling discurso, salvo que uno se ha vuelto finamente gasificado. En definitiva, los estoicos, luego de haber dado cierto tinte ideológico al programa, van a ser reivindicados (de hecho lo son) como energía moral del espíritu K, y desde ya van a alimentar sus resistencias y sus compromisos. Así es la vida, muchachos.
Quizás peco de excesivo al comparar a Cicerón con K. Pero en algún otro libro marqué con lápiz que alguien hablaba de la inteligencia de Cicerón como “demasiado flexible para ser profunda. Pero esto mismo le permitió colocar las bases de un ideal que podrá convertirse en el ideal de la heterogenea sociedad del Imperio. El gusto por los principios no le obscureció el sentido de la proporciones.” Y de eso se trata en definitiva la vida, amigos, del sentido de las proporciones.
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