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Elogio de la chicana
Gli Uccelli
Sep 12, 2008

Nuestro buzón de correo arrancó la semana con un mensaje romántico y misterioso. Silvia, de Lanús, nos decía: “¡Cómo te extraño, Enrique Vazquez! ¿Alguien me puede decir dónde está?” Después, las cosas se pusieron menos románticas y más desagradables. La mayor parte del buzón tenía cartas para Hernanii, cuyo daily del miércoles, donde acercaba dos elefantes que hasta entonces suponíamos alejados, el PJ y el Partido Republicano, causó una moderada conmoción en el pequeño mundo que lee a TP y es leído por TP. Los primeros mensajes fueron de aceptación y de estoy-de-acuerdo. Coki, de Nanopoder, fue el primero en llegar:

Creo que una gran diferencia es que los republicanos creen fervientemente en lo que dicen, mientras que acá se adapta el discurso a lo que consideran conveniente. Al mismo tiempo, los republicanos están en contra de la investigación genética y de la ecología, mientras que acá no se tiene idea de qué es todo eso.

Distressed ABD, de París, agregó:

La comparación que realiza lúdicamente Hernanii entre los peronistas y republicanos no será una monografía, pero es bastante ajustada a la realidad. Leer desde el exterior la carta de D’Elía a la que hace mención el daily, o lo que escriben sus acólitos, que desmenuzan y sobreanalizan la crítica al progresismo blanco, me genera perplejidad. En realidad me dan ganas de preguntarles: si hay un progresismo blanco, ¿eso significa que existe un progresismo negro? Si es así, el único ejemplo que se me ocurre es Obama porque, como bien sostiene Hernanii, el peronismo de progresista no tiene mucho.

Daniel, de Brooklyn, prefirió insistir en las metáforas musicales:

Tal vez Artemio sea una especie de Reagan Democrat. Populista (y
demócrata) en lo económico, conservador en los valores. Claro que la idea de ser anti-imperialista y escuchar a Creedence a mí siempre me pareció un poco absurda. Es como Iorio, el tarado de Hermética, que era nacionalista y antisemita pero hacia música inspirada en USA y UK. Delicias del nacionalismo argento.

En otros temas, lo veo mal a Obama, che. Y en esto los peronistas también se parecen a los republicanos. Parecen ser los únicos que entienden qué se necesita para ganar una elección. Lo de Palin es lamentable, pero a Obama lo veo perdido y sin dirección. Y a los K, ni decir. Pero qué se yo. Como me dijo un amigo el otro día, tal vez estoy cegado por la ideología del norte.

Ahí se acabó lo bonito. Ana, de Campana, mandó un breve “¡Me encantó tu texto!” que se quedó pálido frente a, por ejemplo, el mensaje de Goma, habitual remitente en el correo de TP. Escribió largo, así que los de abajo son sólo algunos de sus párrafos, puntuados y embellecidos hasta el castellano:

¿Somos un país anti-gringos? Me parece de diez. No me gusta ni una mierda llegar al bar al que voy muchas veces por semana y tener que decir Excuse me. No me gusta que ese europeo pague la cerveza al mismo precio que yo. No señor. No es justo. Y soy xenófobo. Pero no con los bolivianos, los peruanos y los peronistas, como este Hernanii.

Tu caso, Hernanii, es típico: una persona que trata de explicar este país mirando al primer mundo tiende a detestar al peronismo. Es normal, a cualquier macrista de barrio le pasa.

Muchachos asumanló: si sos argentino, sos peronista. Mal que te pese. El movimiento reúne todas las características típicas de un argentino. Viva la patria.

Mamita. El Escriba, bloguero famoso que en una entrevista radial reciente admitió que en su blog a veces fuerza un poco los hechos para ver qué pasa o lograr un efecto, no pudo sin embargo entender la chicana de Hernanii. Con su filo y su condescendencia habituales, nos escribió:

Por suerte no entendés nada, Hernanii. Te paso dos lecturas para la reposera en Martha’s Vineyard.

¿Cuándo vuelve Schmidt?

Esteban vuelve el martes.

Mauro, desde Boston, mandó un mensaje bienintencionado y bien argumentado sobre por qué el peronismo en realidad se parece más al Partido Demócrata que al Partido Republicano. También escribió largo, así que aquí van dos de sus párrafos:

Con el tiempo me fui dando cuenta de que la base electoral de los demócratas eran las minorías (90% entre los negros, 70% entre los latinos), la gente de menores ingresos (60% entre los que tienen ingresos menores a 50.000 dólares anuales), la gente con bajo nivel educativo (64% entre los que no terminaron el secundario). Muy parecida a la base electoral peronista.

Si la base electoral es tan parecida, los partidos no pueden ser tan distintos. Obviamente hay diferencias, pero es imposible que el partido americano mas parecido al peronismo sea el republicano. Si así fuera, en alguno de los dos la mitad de la población se deberia estar equivocando al votar.

El mensaje de Mauro anticipaba lo que poco después serían las principales críticas al daily en los comentarios a este post favorable de Lindahl en Finanzas Públicas. Y, sobre todo, en el post de respuesta de El Criador de Gorilas. (El texto de Hernanii no mencionaba al Criador, pero sí lo linkeaba en una frase sobre “el desprecio y la condescendencia”.) Le pedimos a Hernanii que nos escribiera dos parrafitos con sus sensaciones de la semana, y él accedió gentilmente:

Quizás no me expliqué bien. Yo nunca dije que el partido más parecido al PJ en EE.UU. es el Partido Republicano. De hecho, digo ahora lo contrario, y lo pongo entre comillas para darme seriedad: “El partido político estadounidense más parecido al PJ es el Partido Demócrata”. Lo que quise decir en el texto es que, aún así, el peronismo comparte con el Partido Republicano muchas más cosas de las que creen y admiten los peronistas y los comentaristas locales. Quería tocar un nervio.

Veo también que mi decisión de usar el noble género literario de la chicana ha sido a veces incomprendido. Tanto que en los comentarios del Criador se me acusa de “ensayista”, de no ser un buen “cientista social”. No entiendo cómo alguien pudo haber visto en el daily un intento de ciencia social. Había marcas por todos lados que decían: “¡No me tomen demasiado en serio!” Una chicana –diría paradoja si los periodistas porteños no la hubieran gastado ya hasta dejarla seca y sin gusto– exige exagerar un poco los argumentos, para generar contraste, para provocar una risita cómplice y socarrona, para ser olvidada inmediatamente.

Uso la palabra chicana de manera liberal, suponiendo que se entiende el contexto. Como norma, soy anti-chicana: demasiado a menudo se convierten en golpes bajos, para empantanar discusiones o agredir personalmente. Una excepción es Artemio, as de la chicana juguetona: a veces no estás nada de acuerdo con lo que dice, pero te reís igual y admitís la pequeña derrota. De eso se trata.

(Escriba: chicanear con Martha’s Vineyard, un famoso enclave demócrata, casi una caricatura de lo progre, es de republicano.)

Y a último momento, mientras compliamos esto, llega Tomás, (que no sabemos si tiene reposera pero, como es de Recoleta, seguramente tampoco merece vivir). Dice:

El Criador de Gorilas no entiende nada. Parece una versión 180° twist de Artemio, con la misma pobreza analítica del sociólogo oficialista: los “pobres” votan demócrata, dice así de simple. Parece una suerte de Oppenheimer bloguero. Quiero decirle que el “pobre” (o mejor: el trabajador informal, que es en su mayoría mas latino que negro, y que a su vez es una minoría dentro de la inmensa mayoría de los latinos que viven en Estados Unidos y no participan de ninguna elección) en Estados Unidos tiene la misma expectativa de clase que tenían acá nuestros abuelos inmigrantes. En USA el clientelismo (base social del peronismo) está reemplazado por una conciencia de clase que no tiene el wasp republicano (alienado en el American way of life), y que sí tienen el negro y el latino. Por eso vota al burro demócrata. La sociedad americana, a pesar de los sólidos e inquebrantables cimientos del libre mercado y la primera (y segunda) enmienda, es por su dinámica involuntaria una suerte de utopía pre-peronista (es decir virgen –todavía- de cualquier lastre populista), en donde todo –bueno y malo- (siempre hablando en teoría, y mas como expresión de deseo que de realidad) puede ocurrir, por eso se vota de esa manera. De hecho si se produce un cambio en relación a anteriores elecciones, es por la afluencia de nuevos votantes.

Raffo, que para haberse mudado al pueblito más wired de Europa está bastante desaparecido en estos días, se asoma brevemente para insistir:

Comentarios cero! Comentarios cero! En serio, chicos. ¿Cómo vas a charlar con un tipo que se hace llamar “Criador de gorilas”? Con cierta honestidad, habrá que concederle, porque lo que quiere es eso: que los gorilas existan para poder justificar su propia existencia por la vía de la diferencia. Sería más tranquilizador si se llamara “Exterminador de Gorilas”, por lo menos ahí sabrías de entrada que te tenés que escapar antes de que te agarre. Comentarios cero. Acá, el progresismo verde negociará muchas cosas pero esa no, esa jamás. Porque siendo más de izquierda que muchos, más hippie que casi todos (tanto que me tuve que escapar acá, a la California inglesa), no puedo soportar la idea de que la opción a un mundo convertido en Starbucks sea la de un universo intelectual que reproduce una y otra vez la misma asamblea de la marmota en algún pabellón de sociales circa 1982. Si esas son las únicas dos opciones, ahí sí me voy a la playa y no vuelvo más. Y si eso, en el mundo de goma, implica no ser argentino, so be it, y a la mierda, que hay muchas otras cosas en la vida que te definen mejor.

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Para el final dejamos la carta de Daniel, de Colegiales, que también se hace llamar The Floterman. A medida que Esteban ha venido rumiando su dolor y su pasión por el fin del periodismo, _The Floterman,_como una rémora al tiburón de los dailies, nos ha estado mandando cosas:

A nadie escapa que en un asado o en un cumpleaños uno se puede sentir más seguro e interesante si trabaja en un medio de comunicación que si hace mantenimiento en una fábrica de pastas. La sobrevaloración de las vocaciones (o que todos debemos tener alguna) supone que quien no ejerce aquello que en su alma late, está condenado a una existencia gris y anodina. Los ánimos de trascendencia e importancia quedarán para aquellos que logren medianamente sus objetivos, cuando la rutina, el desencanto y el glamour de algún viaje o una entrada gratis (o hacer entrar gratis a otro, en demostración de mínimo poder) ya no sean novedad.

Schmidt acierta y se asoma como siempre con su anarco-ternura. Estos últimos años de furor de las carreras de medios dejarán su triste ejército de rezagados, sin brillo, ocupados en la inercia de cualquier medio; ¡ahora hay un montón!, por eso no es tan importante estar en uno. Quizá debería ser la noticia, a esta altura, cómo manejamos el tiempo libre. Miles y miles de periodistas aficionados, que para vivir trabajan en una fábrica de pastas o como cirujanos, o cualquier otro oficio, la mayoría más necesarios que Nelson Castro.

Del mismo autor:
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La última Navidad
La bella y graciosa moza
Arenero: China ataca Kamchatka
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7. Dénouement
6. Noche
5. Tardecita
4. Siesta
3. Almuerzo


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