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Sobre el Nudlergate
Gli Uccelli
27 October 2004, 18:31

La libertad de prensa: una espada que se esgrime al revés y te deja los dedos a la miseria, con un millón de paper cuts que impiden escribir como la gente. Todos se escandalizan por lo que Página/12 se niega a publicar, especialmente quienes no se escandalizan por lo que sí publica (ni por la construcción del Poder Pelotudo que encarna). Miradas algo divergentes sobre el tema, reunidas a control remoto en una tarde europea/mediodía porteño/mañana neoyorquina:

1. Nudlergate Brief
The Dirty Linen al estilo de Crónica, por Esteban Schmidt (quien lo mandó a tiempo aunque nosotros lo publiquemos tarde).
¡Gran escandalete en la patria periodística argentina!
Julio Nudler, jornalista encargado del panorama económico del diario 12, escribió un artículo el último sábado cuestionando la designación de Claudio Moroni, socio de Alberto Fernández, en la sindicatura general de la Nación. Y el diario no se la publicó. Esa misma noche del viernes, enojado, Julio escribió un mail a amigos en el que denuncia al diario por censurarlo. El mail inicia su recorrida por los ordenadores de medio periodistilandia, consultores, services. La cosa es que no se habla de otra cosa en quinchos por estas horas.
El diario no ha dicho nada oficialmente y, algunos, extraoficialmente, sí han empezado a esbozar una teoría de “la soberanía editorial”, un tour de force que hace acordar a las críticas taponadas por la ”ética de la responsabilidad”. Esta mañana, ante el clamor de los oyentes de Radio Ciudad, el programa donde actúa Mario Wainfeld debió llamar a Nudler, pese a las pocas ganas de Marius de quedar atrapado en un lugar tan incómodo. Durante la entrevista, Julio se sacó y (des)calificó reiteradamente a Wainfeld (”¡infame!”), quien intentó matizar las acusaciones de Nudler como pudo. Caliente, Nudler replicó: “no sabés escribir” y “tus notas están llenas de errores cuando escribís de economía” y “entraste a Página/12 por la ventana”. Todo a los gritos, un quilombo. Esta noche va a haber una reunión de quienes trabajan en el 12 porque están medio podridos de tanta paritaria con Miguel Nuñez (vocero de K.), a raiz de este episodio, por lo que es de esperar nuevos capítulos.
Pobre Wainfeld (¿tierra de vinos?) porque estaba en un gran momento. Se había liberado de editar en el diario y escribía algunas buenas notas. Aunque siempre con esa esperanza de ser escuchado y convocado, ya no como opinador sino como asesor, participa de charlas por todos lados, tiene lindo programa de cable con mesa de fórmica, y en la radio Ciudad es tan importante que el subdirector dijo el otro dìa: “Mario es nuestro techo salarial”. Y es el único que tiene asegurada su propia tribuna de doctrina para el año que viene, “Wainfeld de ocho a diez”. Pero hoy, Nudler (el que hace los fideos) le arruinó un poco el estofado. Señores, chicos, la vida es un tallarín. Cua.