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Eliseo Brener
15 September 2005, 17:08

Los afiches con los que se cubrió una parte importante de la estática porteña no llaman la atención de entrada. Su estética remite a otros afiches; los que publicitan alguna de esas fiestas rave organizadas por marcas de cigarrillos o de celulares — afiches que tienen tanto de promoción como de advertencia: en las raves de cigarrillos está prohibido no fumar y en las raves de celulares está prohibido no tener celular y la impresión que uno tiene de afuera (porque no asistirá a esos eventos) es que esa aceptación de las reglas vendría a ser la rebeldía pasiva, la de utilizar las restricciones del sistema como trampolín para propulsarse hacia adelante y entonces no solamente ir con el celular, sino además tipear compulsivamente mensajes con letras faltantes para comunicarse con los amigos que están en el pabellón de acá al lado y entonces aprovechar todo a full.

Pero como dijo hace algunos días una chica en un call center del centro, mientras su compañero de enfrente metía a todo volumen una música de DJ Furtado o DJ Melincué o Hernán Cattáneo y que casi todos los integrantes de dicha oficina (que tienen a su vez el horizonte musical cubierto por Ricardo Arjona o Juanes) consideran un lavarropas en proceso de enjuague:

—Esa música solamente me cabe en un boliche y empastillada.

Los afiches de los que hablo hoy son otra cosa, sin embargo. El slogan central reza:

Una experiencia integral de conocimiento

Sacándome los anteojos, me acerco para ver que, en medio de alusiones a espacios tales como Fashion Set, Espacio Gourmet, Area Lounge, Show room y DJ Set hay una lista de “conferenciantes”. Algunos nombres que no conozco, junto a Mauricio Macri, Eber Ludueña, Juan Carlos de Pablo (que recuerdo hace muchos años en el programa de Neustadt y Grondona explicando la economía de una manera canchera), Claudio Destéfano (un gordito subtitulado que en el subte se deleita con la magia del marketing y celebra cualquier despropósito que puedan efectuar los marketineros de una empresa ya sea para perjudicar a alguien o bien para beneficiarse ellos mismos o con mayor probabilidad una mezcla de ambas cosas) y Alejandro Piscitelli, un nombre más sorprendente en medio de los demás. El tipo es funcionario público, gerente general del portal educativo de la Nación Educ.ar; no hace falta visión de Rayos-X para darse cuenta de que el evento no puede ser otra cosa que una payasada. La noticia circula rápidamente por los circuitos informativos de TP. Raffo, que tiene más confianza con Piscitelli, le escribe rogándole que diga algo tranquilizador al respecto, como que piensa ponerse en bolas y cantar ópera en medio de la conferencia. Piscitelli no demora en responder:

—¿Para qué pierde tiempo luchando contra molinos de viento?

También responde algunas otras cosas que le quitan ambigüedad a la frase y que sugieren que a él le parece sana su intervención ahí, así como le resultan despreciables las críticas que se le hagan desde aquí. Y entonces la sintonía con el Quijote, del cual justamente hablé un poquito hace algunos días, nos hace reconsiderar un tema que debería pasar sin pena ni gloria, porque a esta altura, ni siquiera se realizará.

LQVMix es (o era) un evento organizado por alguien lo bastante anónimo como para llamar a su empresa Eventos Corporativos ®. Se puede echar una ojeada a su sitio: supuestamente todavía existe, porque el plan original era organizar este evento en Córdoba además de hacerlo en Costa Salguero, Buenos Aires (al cierre de esta edición fue levantada la entrada del sitio que apunta al evento en Buenos Aires). Igual que en los ’90, cuando entrábamos a una disquería como Tower Records recién inaugurada, uno no sabe qué elegir. El motto constante es Lo que viene. Aparentemente el futuro es lo que viene. En una esquina hay una explicación más concienzuda:

Los conocimientos académicos y las propias ideas de los estudiantes han de enfrentarse en el corto plazo a lo que llamamos “un mundo redondo”. LQVMIX se presenta entonces como una instancia complementaria y eventual en esta coyuntura.

Se hace una diferencia entre sponsors y auspiciantes. Quizá la diferencia sea la cantidad de guita que pone cada uno, o quizá algunos no pongan nada, no sé. Por un lado, Chevrolet, Las Leñas, Banco Hipotecario, DeVacaciones.com, MercadoLibre. Por el otro, muchas universidades privadas: Maimónides, UP, UCEMA, UB, USAL, Universidad Torcuto Di Tella. En el apartado Area Gourmet nos enteramos de que hay un buffet en el evento, pero explicado de una manera aparentemente fashion:

Un espacio de primeras marcas en el área gourmet, donde podés tener acceso todo el día durante las dos jornadas del evento, para tomar algo, almorzar, happy hour…lo que quieras.

En el apartado Area Lounge, un croquis de un living mostrado como si saliera de un plano de algún software de diseño, donde las piezas del living van apareciendo unas sobre otras. A un costado se explica el concepto lounge de LQV:

Un espacio cool pensado para el descanso, el encuentro, un break entre conferencias donde tomar un trago relajadamente, en buena compañía.

El sitio también tiene (tenía) fotos de los conferenciantes al lado de modelos y el dueño de la empresa organizadora (esas fotos con un cartel de fondo al que se le dobla el borde vertical y entonces uno ve claramente el doblez, y ve que el material con el que está hecho el cartel tiene la falta de opacidad suficiente como para percibir el reflejo del flash). No es fácil, con esos elementos, entender bien de qué va la cosa, entonces se pone a guglear el evento. Aparece el auspicio de Universidad Maimónides, como para que nos quede claro:

LQVMIX es un evento de Learningment, que es la disciplina que conjuga aprendizaje y entretenimiento en pos de una experiencia integral antes que la mera asistencia a conferencias.

El temario de algunas de las ponencias en esta experiencia integral es también bastante elocuente:

Juan Carlos De Pablo: Política y economía de aquí en más.
“Para armar la cabecita de cada uno de ustedes para de ahí en más tomar decisiones.”

Cacho Vigil: El valor del trabajo en equipo. El pibe es –o fue– entrenador de Las Leonas.

Mauricio Macri: Claves para un liderazgo exitoso.

“Para hablar del caso Boca y por qué esto mismo se puede aplicar en la gestión pública.” (Titubeando al hablar en un video de 10 segundos.)

Alejandro Piscitelli: Los videojuegos como cybercultura pop.

“Ustedes, que son unos cuantos miles y yo, que soy uno solo, vamos a pensar lo que ustedes hacen y vamos a hacer lo que ustedes piensan.”

Eber Ludueña: Sos LQF o LQV (Lo que fue o Lo que viene).

“Yo era un LQF de 45 kg pero ahora me aggiorné, me actualicé y soy un LQV. Y vos ¿Estás adentro?”

Claudio Destéfano: ‘Cómo hacen los que hacen’

Ante el anuncio de suspensión del evento programado para Buenos Aires —del cual tomé nota por haber entrado a la compra de entradas de Ticketek— mi curiosidad morbosa se exacerbó hasta el punto de llamar al 0810 de la empresa para ver qué era lo que pasaba, por qué no podía comprar mis entradas en Ticketek. Me atendió Emilio. Si uno esperaba fanfarrias y voces y tecnología de preatendedores que fueran derivando el llamado a través de diferentes secciones dependiendo de si uno quisiera hablar con el área Lounge, el espacio gourmet, la sección conferencias, el espacio fashion, digo, si uno esperaba algo así, la sensación en cambio fue de asombro. La voz de Emilio era la de un tipo frustrado, a quien las circunstancias le pasaron por encima.

Sin que yo le dijera ni siquiera mi nombre de fantasía, Emilio (que dijo que este número era de la empresa comunicacional de los organizadores) empezó a largar los detalles de por qué el evento se suspendía, mientras yo buscaba desesperadamente abrir un editor de textos en la computadora para tomar nota. Como hubo algunos problemas serios, dice el agente comunicacional Emilio, no se podía asegurar el nivel de excelencia pretendido. Imagínese que el evento tenía que ser deslumbrante, recalca. Esto fue una sorpresa, nos tomó por sorpresa a todos, se entusiasma con su desgracia Emilio. Nosotros sacamos la campaña de estática el lunes, los afiches negros con cerebro, ¿vio?

Que algunos conferencistas como Figueroa Reyes se bajaron por problemas de agenda, que algunas empresas retiraron su apoyo, explica Emilio. Pero, repregunto, los conferencistas de Córdoba eran los mismos de Buenos Aires, ¿no? ¿Para Córdoba no se bajaron? No, bueno, algunos eran los mismos, pero no todos. Para punzar un poco, le pregunto a Emilio concretamente si se bajó Macri. Emilio dice que justamente no, que Macri no se bajó, pero que algunas empresas auspiciantes (o sponsors, no se sabe bien) no vieron con buenos ojos el hecho de que estuviera Macri ahí, que la cuestión podría tener “un sesgo ideológico”. Que justamente, se cansaron de explicar los organizadores, el tema de la conferencia de Macri era pura y exclusivamente sobre liderazgo, que eso no tenía por qué ser —al menos directamente— “ideológico”.

Sobre el final, Emilio explicó que además Ticketek boicoteó expresamente el evento. Que mucha gente intentaba comprar sus entradas y no podía porque encontraba bloqueadas las líneas de Ticketek. Que él mismo había intentado entrar a comprar entradas y le había resultado muy dificultoso. Que supone que esta cuestión de cómo se sobrecargó Ticketek con venta de fiestas electrónicas, la de Nokia (!) y demás terminó por sobrecargarlos y que entonces no daban abasto. Que entonces se complicaba el piso de asistencia comprometido con los auspiciantes (o sponsors) porque al no poder venderse todas las entradas necesarias, no se podría garantizar dicho piso. Que en definitiva, y con toda la inversión realizada, tuvieron que tomar la decisión de preservar el producto antes que quemarse.

Resumen: una payasada que inventaron unos ñatos de una agencia de viajes, que se suspendió en Buenos Aires y que ahora va a por más en Córdoba. Los capos del Learningment consiguieron auspiciantes, consiguieron conceptos, consiguieron conferencistas, proveedores de imagen, modelos. Entre los auspiciantes, consiguieron a unas cuantas universidades privadas dispuestas a comprar (y vender) esta experiencia integral del conocimiento (a razón de $100 por día para participar). Pero además, en el terreno público, consiguieron enganchar a Piscitelli, un funcionario a quien le pagamos el sueldo sobre la base de lo que puede hacer en el terreno educativo, y —no sabemos con qué dosis de esfuerzo— consiguieron también convencerlo de que cuestionar la compatibilidad de ambas funciones es “perder el tiempo luchando contra los molinos de viento.”

Hay un montón de razones para luchar contra los molinos de viento. Lo que pasa es que vivimos pegados al sentido que tenía la frase hace cuatro siglos, y los tiempos han cambiado. No es lo mismo la pelea contra los molinos del Quijote contada por Cervantes, que la pelea contra los molinos del Quijote contada por Pierre Menard.

Avizorando a través del primer TP Podcast el revival de Silvio Rodriguez, o más bien su continuidad – imperceptible fuera de los ámbitos de militancia estudiantil–, me acuerdo de aquél fragmento que dice:

Yo he preferido hablar de cosas imposibles, porque de lo posible se sabe demasiado

para seguir pensando que, por el contrario, no es necesario hablar de cosas imposibles, porque de lo posible nunca se sabe demasiado.


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Del mismo autor:
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