dailies
comments?
tp-skypeline
el podcast
the south downs
————————
————————
algunos hititos:
- los farewell rants
- elecciones 2005
- ibarra destitutio
- q vs. joven guardia
- chino básico
- fútbol por tv
- bafici 2006
- el mundial 2006, según q y hernanii
© 2004/2008 bajo licencia de Creative Commons.
Eliseo Brener
20 August 2005, 17:00
La expresión “lo que viene” fue usada tradicionalmente entre nosotros en forma genérica, tanto para indicar modas –algo tan arbitrario como cíclico– como tendencias marcadas por avances tecnológicos o cambios sociales. Lo que viene es la minifalda. Lo que viene es Internet.
Desde hace años, muchos argentinos –especialmente varones y futboleros, pero también se propaga– tenemos asociado “lo que viene” a otra acepción. El origen es Fútbol de Primera. Sus conductores anuncian con ese motto los fragmentos de partidos que van pasando durante el programa y la inmediatez resulta cómica con respecto a la magnitud del preámbulo. Lo que viene es ir al baño. Lo que viene es lavar los platos. Lo que viene es irse a dormir
¿Y qué es lo que viene en realidad? No hace falta ponerse a hablar del deseo que tenemos de saber qué es lo que va a pasar en el de-venir o en el por-venir, y siempre estamos oscilando entre la aceptación tranquilizadora de las tendencias que marcan los diarios (donde parece que ya estuvieran escritas las noticias de mañana) y una secreta expectativa de que pase lo inesperado, algo que sacuda la modorra y la previsibilidad.
Y lo que viene –esta semana al menos– es la reproducción gay. Paternidad gay. Maternidad gay. ¿Cómo habría que decirlo? Suena extraño de cualquier manera. Cuestión que esta semana apareció en primer término la noticia de la pareja de hombres que tienen hijos mellizos. Es todo muy complejo. Ahora veo si puedo entender algo, pero antes que nada: hay que mirar la foto. Amplíenla. No me jodan, no es una foto común. Confieso antes que nada mis pruritos: acercarse de cualquier manera a la homosexualidad es complejo, uno siempre tiene alguna resistencia a aceptar una sexualidad diferente a la propia, así como una intolerancia innata, que puede deberse a la propia parte homosexual y/o a muchos otros factores que uno no reivindica, pero que existen. A los fotògrafos y a quienes publican las fotos seguramente les pasa lo mismo. La imagen está expuesta de manera de que este grupo familiar se parezca a Los Locos Adams. Quizá tenga que ver con el aspecto de Andrew, que hace acordar tanto al tío Lucas, pero más allá de esto: la foto tiende al rojo y todo tiene un aspecto fantasmagórico. Estas cosas nunca son casualidad. Me ofrezco para que me tilden de loco o paranoico quienes así lo crean.
La asepsia del tratamiento en Clarín es la de, por un lado contar la peculiaridad de lo que viene y al mismo tiempo mostrar esa amplitud de miras que todo lo concibe, y en algún lugar parece que habitáramos un mundo en el cual se han terminado las barreras de la intolerancia, pero hay algo que no cierra, porque de hecho sabemos que no es así.
En la nota al margen, una mujer de la Comisión Arquidiocesana de la Niñez dice:
Deberíamos preguntarnos qué modelo de familia se le ofrece a un niño fruto de este tipo de unión.
Y sí, deberíamos preguntarnos eso con este tipo de unión al igual que con cualquier otro tipo de unión.
A ver, estos tipos decidieron ser padres enfrentando el impedimento de que entre ellos no podían concebir. Visto con exceso de objetividad, es un problema de fecundidad en una pareja. (Podríamos remitirnos a una nota anterior y entonces entrevistar al abogado Rabinovich-Berkman para ver si en un caso similar ofrecería donarles embriones que corren peligro de muerte a una pareja como esta).
La pareja entonces, de acuerdo a su narración, se enfrenta en primer lugar con la opción de decidir entre hijos biológicos y adopción y dicen “optamos por lo primero”. Confusión. No existe la paternidad exclusivamente biológica. O es adoptiva, o es biológica y adoptiva. Si una pareja tiene un hijo biológico y “no lo adopta”, va todo muy mal. Está plagado de casos, basta mirar un poco alrededor. Pero lo biológico es atravesado, porque cuando uno sigue leyendo con la intriga de cómo hacen dos hombres para ser al mismo tiempo padres biológicos de sus hijos, se entera de que la esperma fue proporcionada por uno solo de ellos, al azar. Ah, no. Entonces no hagas trampa. Serán hijos adoptivos de ambos, pero biológicos de uno solo. Eso lo guardan en secreto y no es de mi incumbencia, pero si intentan demostrar cómo se pueden hacer las cosas, que sea sin vueltas y sin letra chiquita en el contrato. Para hacerla bien, por ejemplo, podrían haber fecundado óvulos distintos con esperma de cada uno y ahí sí, o tal vez no, porque las posibilidades siguen siendo infinitas.
Siguiendo con el procedimiento, hubo que conseguir óvulos. Eligieron entonces a una amiga donante, porque “no le interesan los bebés y por lo tanto jamás plantearía cuestiones de derecho o autoridad.”
Es bastante curioso el razonamiento. A la mujer no le interesan los bebés, OK. Pero podrían interesarle ¿no? E incluso, los chicos podrían dejar de ser bebés, cosa que a esta altura en que tienen 5 años, creo que ya ocurrió. ¿Y si a la mujer no le gustan los bebés pero le gustan los chicos? ¿Podría reclamar la tenencia?
Dije “biológicos de uno solo”. Ejem, supongo que hijos biológicos también de…¿la mujer que donó el óvulo o aquella que alquiló su vientre? Porque el tercer paso de todo el procedimiento fue conseguir a una mujer que quisiera albergar a un hijo ajeno en su panza. Con total naturalidad se aportan las características y casi la identificación de la portadora. Aparentemente, las vueltas legales también incluyen la división entre donante y portadora, que sean distintas personas. Supongo que de esa manera habrá menos posibilidades de juicios.
En cuanto al vínculo establecido con los chicos:
Para ellos somos Papi y Daddy (papá en inglés) y saben que hay una mujer que aportó el óvulo y otra que los tuvo en la panza. Las conocen a ambas pero las tratan como al resto de nuestros amigos. No tienen rollos ni las ven como madres o algo por el estilo.
No tienen rollos. Tá bien, si vos lo decís. Yo que nací de la panza de mi mamá como consecuencia de que cojió con papá y ella quedó embarazada (como casi todo el mundo), todavía tengo unos rollos bárbaros con eso, pero tus chicos no. ¿Encontraste entonces la forma de no tener rollos? ¿Será mejor tenerlos que no tenerlos? Respeto absolutamente que sean tus hijos, pero me cago en la ligereza.
Por si no quedara claro a esta altura: me inclino a ponerme del lado de la comunidad gay, que busca legitimar derechos que el derecho aún no les otorga a sus miembros. El matrimonio, los hijos, ok. Pero que para legitimarse se intente convertir todo esto en ‘cuestiones sencillas’ como si fueran trámites para todo el mundo, no. Eso no.
Todos estos procedimientos, además de los legales de la unión de los apellidos (que es un trámite sencillo en USA) y el casamiento realizado en Toronto, se narran ponderando las facilidades que para tales cosas se proporcionan en Estados Unidos, pero al final de todo se habla de que el matrimonio se encuentra evaluando venirse a vivir a Buenos Aires porque “EE.UU. ya no son lo que eran. Los republicanos están incentivando la discriminación y no nos interesa criar a nuestros hijos en un lugar antigay, hiper religioso y fascista.”
¿Pero antes no lo era? Todo lo que consiguieron en la constitución de la familia (y que acá les hubiera resultado harto dificultoso, por no decir imposible) ¿era porque vivían en una sociedad tolerante o por una cuestión legal?
Para completar la semana y en forma coincidente, apareció la noticia simétrica de las “mamás lesbianas” de Córdoba. La vaguedad de los datos (más allá de preservar identidades) sugiere que podría ser un camelo mayúsculo al sólo efecto de equiparar situaciones, pero de cualquier manera vale la pena prestar atención. Una de las simetrías del tratamiento en Clarín podría indicar que, a la marginación que la sociedad ofrece a la homosexualidad, no habría que agregar una discriminación de géneros, entonces igualemos: si una pareja de hombres puede, entonces una pareja de mujeres también, qué tanto. Y, por otra parte, si aquellos pudieron en un sistema que supuestamente es más tolerante que el nuestro, pues bien: esta concepción es íntegramente made in Argentina. Los argentinos somos tolerantes y con identidad. Para demostrarlo, basta leer el comienzo de la nota: Una lesbiana de 39 años que se sometió a una inseminación artificial dio a luz a una beba
En otro orden de cosas, pero siguiendo con el tipo de noticias que a simple vista hacen pensar que el mundo está cambiando para bien, que somos todos hermanos y no nos matamos por cobrar la herencia y nos queremos y respetamos, pero al final alguna cuenta no da, está la cuestión del Papa en Alemania.
El Papa visitó una sinagoga en Alemania. El mensaje emitido es de unidad de fuerzas entre judíos y cristianos para que nunca resurja el nazismo, “esa ideología racista, insana, nacida del neopaganismo”. ¿Racista? Sí, claro. ¿Insana? De acuerdo ¿Nacida del neopaganismo? Ah, por áy cantaba Garay. No sé por qué cada vez que leo una noticia de estas (es decir, todo el tiempo) me acuerdo de Yo soy del pueblo, de Leo Maslíah:
Yo soy del pueblo y canto la canción del pueblo
mi canción, tu canción la canción que brota por mi voz del pueblo
la canción que nuestro pueblo canta por mi voz
Yo soy del pueblo y quiero que mi pueblo sepa
mi verdad, su verdad, la verdad que quiere transmitir mi canto
la verdad que humildemente dice esta canción
(Yo te canto esta canción para que vos te afilies a mi partido,
yo te canto esta canción para que vos te afilies al partido)
La foto principal que ilustra el artículo me resulta ostensible: el papa blanco blanco blanco y el rabino negro negro negro. ¿Qué mejor expresión de la bipolaridad, de mostrar dos expresiones como “las” alternativas?
(Digresión: Subo al taxi y el tono inocente y desprotegido del conductor hace temer lo peor: “¿Podría indicarme por dónde ir, señor? Es que no suelo andar por acá.” Contesto que sí, que ningún problema, tome por Scalabrini Ortiz hasta cruzar Santa Fe y en la primera, que es Güemes, doble a la derecha. Pero los que conocemos ciertos códigos sabemos que la cosa no va a terminar así como así. “Yo suelo andar por el centro, pero en estos días está imposible, con el camping en Plaza de Mayo”. Ya, pensamos. Ahí está. A partir de ahí, historia conocida.)
Lo único concreto, que aparece en la nota y que ya sabíamos, es que el Papa integró las juventudes de Hitler.
La nación —a través de Silvia Pisani, enviada especial— aclara que se trataba de una organización paramilitar. Por las dudas, también aclara que era de inscripción forzosa. Sería tan forzosa como los traslados a los campos de concentración, imaginamos. Pero al fin y al cabo, con inscripción forzosa y todo, no importa: a Joseph Ratzinger no le fue mal con todo eso, pudo hacer carrera y convertirse en máximo lider de la iglesia católica. Es un ejemplo de un hombre superando la adversidad, lo que siempre viene bien para los ánimos de quienes vivimos preocupados por qué será de la humanidad, de todos nosotros.
Lo que asusta un poco es pensar en la ambigüedad de la frase:
para que “esa ideología racista, insana, nacida del neopaganismo” nunca resurja.
porque puede indicar que el problema existiría solamente si resurge a partir del paganismo, no así resurgiendo desde la religiosidad. No me quedo del todo tranquilo.
————————————
Del mismo autor:
Pagliaccio
Big Band Revival
Las dos caras de la enfermera
Rewind
Un final
Ceremonias de iniciación
Esclavos
Del orden de las verduras
La Más Mínima Sospecha
Destitutio