dailies
comments?
tp-skypeline
the south downs
————————
————————
algunos hititos:
- los farewell rants
- elecciones 2005
- ibarra destitutio
- q vs. joven guardia
- chino básico
- fútbol por tv
- bafici 2006
- el mundial 2006, según q y hernanii
© 2004/2008 bajo licencia de Creative Commons.
Esteban Schmidt
24 July 2005, 19:32
Es la tarde fría de un domingo de julio. Estamos con nuestra remera de rugby de los All Blacks y una gorra Wilson verde gastada dando lecciones de actitud en un cyber de Belgrano. El celular está apoyado al lado del teclado y al lado del celular hay una botella de Fanta Light vacía y al lado un vaso de café de Mc Donald’s que acabamos, más o menos, a las cinco de la tarde cuando arrancábamos estas palabras llenas de romanticismo, esperanza y humanismo. Sí, estudiante del Tea, captaste bien. Esto lo escribimos al final y te cuento que al lado de toooodo lo que estaba al lado no hay nada más. Está el precipicio, man, a donde la botellita podría ir a suicidarse si entendiera cómo viene la mano.
El boludómetro que instalamos en el patio de casa determinó esta mañana, cuando le pasamos los diarios por el sensor, que las bestias a cargo de la patria nos dejarán nuevamente en pelotas en poco tiempo más. Roguemos que la soja nos dé alegrías el tiempo suficiente como para que los que todavía pueden, logren concretar dos o tres cosas más en el plano material y armar luego sí, un puesto de vigilancia en los techos de sus casas para cuando lo único que quede claro es que éste país es un sanguche de garcas egoístas, pobres sin mayonesa y pibes con centeno que hacen cursos en el Rojas para compensar.
Los que no estamos a cargo pero deberíamos, nos vamos con este aluvión de pensamientos, como diría Gustavo Luza (el que comenta tenis con Salata), a caminar por las calles de Belgrano un rato, y otro poco por Palermo, y pasamos por la puerta del geriátrico donde anoche tarde tuvimos que lamentar la muerte de tres viejitas asfixiadas y quemadas. Nos preguntamos, entonces, mientras chupamos un marshmallow: ¿qué se dirá del gobierno de Aníbal Ibarra en diez años, en veinte? “Era un gobierno donde la gente se moría asfixiada, hijo”. “Fue un gobierno asfixiante”.
Y es que el estado, viste cómo es.
En el terreno de las gacetillas, que es el que Aníbal domina más, sin embargo, continúa con su jeringa mortífera. El otro día dijo que había un montón de tipos a los que podría votar en octubre, a Bielsa, a Giorno, a Fatala y a La Porta. A la media hora se bloqueó el sitio deremate.com por una venta alocada de buzos antiflama y lo último que quedó en Mercado Libre lo vende Paquirri a 450 pesos.
Los que veíamos venir este desastre, casi al principio de todo, cuando estaban por dejar de ser una fuerza testimonial, en esas visitas a los barrios que hacían Aníbal, el Chacho, cuando entraban a las fábricas de pasta de Villa del Parque y las viejas que se reían con Los Benvenuto, los saludaban como ya habían saludado a Llamil Reston, veinte años antes, nos sentimos hoy con estos tres nuevos muertos horriblemente impotentes e incluso culpables por no haber cantado la posta más fuerte, más alto, en aquel entonces. Pero bueh, estaban todos copados con la lucha contra la corrupción. “Fuerza, Chacho”, gritaba desde un taxi el actor Juan Acosta y Chacho sentía que la gente estaba con él. Las abogadas y las sicólogas separadas trataban de cogerse a Aníbal y los merodeadores, alcahuetes, y comerciantes minoristas de la JP lealtad trataban de ser invitados a los risottos de Graciela en Ciudad de la Paz. “Muy bueno, Graciela, ¿cómo lo hacés?”. Y la vieja explicando, paso por paso, y todos escuchando atentos, simulando emoción y en los casos más graves, emocionados en serio. Y, oh, vamos a terminar con la corrupción. La vieja política, ¡los partidos! Parecían esas viejas de La Casa del Teatro. “Ese es radical”, le decían a alguno y estaban felices, orgásmicos macarteando con nada, en el fin del menemismo que les había cambiado la dentadura, y marcando la cancha. Esa canchita de paddle, puro rebote, en el que vivirían junto a sus jefes de prensa los años siguientes, los años de la tragedia.
En las mesas de café estaba la verdad de la milanesa. Los tipos se desconfiaban mucho y contaban las moneditas para que nadie pusiera menos que el otro. Y no era un criterio de justicia, de paridad, sino de desconfianza, de miseria, un miedo de inmigrantes a la pobreza que los tenía encerrados en sus mentes pequeñas. Pero sabían de marcas de perfumes y algunos sabían palabritas en inglés como expertise, know how, con las que irían por los presupuestos años después para no hacer nada. Y querían llegar a Nueva York y decir “eso me lo dijo Graciela en Nueva York. Fuimos con Lisandro que nos llevó a donde se come el mejor cheesecake”. Uuuuu. Cheesecake, qué cultura que tenés, conchudita del Frepaso. Querían la manija, la secretaria, el carguito. No sabían para qué. Se les ocurrió eso de la corrupción, y entonces, se cuidaban de no hacer nada. Se les ocurrió, después, eso del déficit cero y desde las oficinas de algunos no se podía usar el quince para ahorrar los llamados a los celulares. Con el tiempo, a algunos sí se les ocurrió que había algunas cosas que había que moverlas con guita y los otros miserables los botonearon con Mirtha Legrand.
Según nos informan desde el ibarrismo, el próximo viernes se publicará una solicitada de apoyo al Jefe de Gobierno en contra de la acción de la Comisión Investigadora de Cromagnon y del eventual juicio político al hombre bajo cuyo gobierno se encontraba la ciudad en la que a dos paradas de subte (de metro, Graciela, ¿cómo lo hacés?) del kilómetro cero se dio un recital de rock para el cuádruple de gente de la que entraba y en el que murieron 190 pibes. Claro, la gente de algo se va a morir y, además, tampoco fueron tantos. Si después de Treblinka no se podía escribir poesías, después de Cromagnon no se pueden escribir, por lo menos, solicitadas de apoyo a Ibarra.
Queremos ver los nombres propios de la infamia el viernes próximo y ponerlos en el corcho de la pared de la cocina, para ir dándoles sus nombres a todas las salsas que vayamos haciendo y que requieran el uso del mortero. Además de los voleibolistas y los egresados del Buenos Aires que engancharon contratos, ¿Quiénes más estarán? ¿Estará la parapsicóloga Bleichmar? ¿Los que estaban en el depto de Alvarez el día que renunció?
Fuimos con la bici esa mañana hasta el edificio de Alvarez en Paraguay y Canning, al lado de Te mataré Ramírez. La gente pugnando por subir. Igual que cuando ganaron la elección de convencionales nacionales en 1994, había tanta gente abajo como arriba y los de abajo creyendo que les correspondía estar arriba y los que estaban abajo, arriba. En ninguna otra fuerza política la gente tuvo nunca menos noción de quién era y qué lugar efectivamente ocupaba.
Esperamos la solicitada, entonces. Estamos seguros de que hay gente a la que no enganchan más. Un Patricio Contreras, una Leonor Manso o una Virginia Inoccenti, que el otro día nos tiró muchísima onda en La Boutique y que había leído fragmentos de Derecho a la Esperanza, (oh, ese bildungsroman, de coautoría Meijide-Kovadloff), cuando fue presentado en La Plaza.
Se hace de noche y está muy feo afuera. A las tres muertas, hay que agregar tres agonizantes. En cualquier caso, los viejos en Buenos Aires mueren encerrados. A menos que tengan sistemas hidraúlicos como las steady cams, los viejos no pueden salir a la calle sin volver en camillas.
No hay derecho a la esperanza. Tomamos del portaanteojos la franelita de “limpiar la corrupción, Graciela presidente” que usamos desde hace años y le sacamos, a los cristales, la grasa que se impregna en los locutorios que, aun en Belgrano, son sórdidos, y donde la gente chatea con dos dedos.
- Hola
- Hola
- Tás bien
- SIPI
- Me querés???
- Más que ayer!!!
No miramos más. La nena tiene unos aparatos plateados que no aguantan el detector de metales de un aeropuerto malo. Está feliz, caliente. Le deseamos lo mejor.
La gente pobre, atrás nuestro, sigue fumando muchísimo.
Hay ocho máquinas ocupadas. Seis chatean con el msn, un séptimo juega al pac man. Los únicos entregados a la posteridad somos nosotros. Esperamos que alguien entre por esa puerta y nos de un premio, un abrazo. Pero no pasa nada. Todo es horriblemente injusto. Claudio Morgado, diputado y nosotros avivando giles todos los días, a cambio de nada. En algún tiempo más empezaremos a hacer ensaladas de frutas y si nos va mal, también con eso, nos vamos a La Costa Mosquito. Pero no queremos débiles al lado, queremos que el esfuerzo civilizatorio se haga con fiereza, sin mariconerías, sin problemitas metodológicos. Si tenemos dos camillas y tres heridos, pues tomaremos decisiones radicales y rápidas.
Pero seguimos en Belgrano, deteniéndonos en vidrieras mirando qué cosa linda comprarnos cuando volvamos a tener un resto para vestimenta. A esta altura me animo a decir que vestirse en Zara también es grasa. Sé que en España es una marca popular, como un Chemea mejor confeccionado y con más variedad pero que si sos poronga en serio, arrancás vistiéndote en Adolfo Domínguez. Acá me parece que podés aprovechar una liquidación de Zara para hacerte de algunas cosas, pero la ropa para lookear bien, bien, ya la tenés que estar comprando en otro lado, si querés figurar. Me refiero a ese acto de ir a las reuniones con una Mont Blanc para que te tomen en serio y no seas testimonial.
Farmacity, otro lugar favorito, que ya debería estar ofertando cheesecakes, es muy tentador, porque pasear por las góndolas llenas de remedios, de complejos vitamínicos, de tarros de creatina para ponerte más grosso, tiene bastante onda, (supongo que tiene que ver con la vida eterna), pero llegando a la caja te ponen un montón de golosinas y terminás comprándote un Toblerone que no querías.
Y bueno, colorín, colorado. Esta nota no tiene final. Nos fuimos desangrados, tristes, solitarios, sin finales. En una hora empezaremos a temblar si no abrimos un vino. Yo que sé, pensaremos mucho cómo hacer nuestro aporte a la humanidad esta semana pero esperamos que la humanidad nos aporte algo. Que sea un amor correspondido.
————————————
Del mismo autor:
La Familia Bilial
Sans camoufler
Corto
Diario del Bafici # 3.5
Diario del Bafici # 0.75
La estela que dejó Aníbal
El Chivo Necesario
Ni con un corazón de fantasia
Meteorología
"Most of them", said the VP