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- los farewell rants
- elecciones 2005
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- chino básico
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- bafici 2006
- el mundial 2006, según q y hernanii
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Ernesto Semán
15 March 2005, 11:56
Todo, incluso Brasil, tiene su final. Las vacaciones, por suerte, también. Después de unos días, Rio de Janeiro deja por fin de ser exótico y uno se pregunta para qué estar acá, donde la temperatura nunca baja de los 30 grados y en general orilla los 40, donde no se puede pisar la vereda sin un cargamento de protector solar a cuestas.
Las vacaciones pueden haberse originado en la costumbre de cambiar de región en cada temporada de acuerdo al clima, pero tras la revolución industrial se estandarizó como parte del proceso de reproducción de la fuerza de trabajo. La sola noción de que uno deba irse a algún lugar, o deba dejar el lugar propio y alterar todas las rutinas que tornan el contexto más previsible, para descansar, está naturalizada aunque sea ridícula.
Elizabeth Bishop escribió Questions of Travel, después de unos años viviendo en Brasil.
Think of the long trip home.
Should we have stayed at home and thought of here?
Where shoud we be today?
Is it right to be watching strangers in a play
In this strangest of theatres?
What childishness is it that while there’s a breath of life
in our bodies, we are determined to rush
to see the sun the other way around?
Los cariocas son los “strangers in a play” que uno viene a ver. La tropicalización de Rio es un trabajo de generaciones, recogiendo cada piedra y cada pedacito de arena, desde la arena hasta el morro, para tornarlo en algo difícil de alcanzar, exótico, soñable. Las playas de Rio parecen eternas, pero en verdad no fueron un valor agregado de la ciudad hasta entrado el Siglo XX (la residencia de verano del Emperador, que no debía ser ningún tarado, era en la frescura de la montaña de Petrópolis, no en el Puesto 9 de Ipanema). Pero una vez en acción, la Idea de Rio se ha tornado en algo tan poderoso que hasta resulta difícil imaginar qué ofrecerle a su habitante. Quizás por eso Luis, el portero del departamento de la calle Barbosa Lima, dice que aunque tiene plata para viajar un poco, lo que más le gusta en las vacaciones es quedarse ahi (que no es, como para otros, “ir a Rio”).
Oh, must we dream our dreams
And have them, too?
And have we room
For one more folded sunset, still quite warm?
Al mismo tiempo, es el estigma lo que hace a Rio Rio, a Londres Londres, a New York New York. Solo que en este caso el estigma es real y molesto, es un esfuerzo por limitar las infinitas lecturas de la ciudad, por disfrazar de exuberante lo que en realidad es un ejercicio de mutilación, por simular que es inalcanzable lo que en verdad se pone al alcance de la mano del visitante. Unn emprendimiento con el sentido del Realismo Mágico Latinoamericano pero tanto más vasto y poderoso en el tiempo y el espacio, porque Rio sólo se entiende si se lo ve hermoso y delicado, pero también sucio y caótico. Rio es La Grasa de Las Capitales en escena, y la última caminata nocturna por Copacabana le deja a uno la imagen de la discoteca Help, la chorrada de prostitutas de todo color y tamaño, un muestrario de lo peor del turismo mundial (en general americano) al acecho de la presa, la decadencia como estilo en las veredas del Othon Palace y la respuesta aun más ordinaria de la ventana triangular del Marriot unas cuadras más allá.
Una quincena atrás (para retomar la jerga veraniega) Esteban Schmidt no podía creer que el leit motive de la intendencia de Villa Gessell fuera “Villa Gessell, un sueño posible”, algo tan cargado de lecturas no deseadas en la Argentina que se vino abajo. Rio ha vivido de lo contrario, de “Rio de Janeiro, el sueño inalcanzable” pero en el fondo, la exoticización del simple placer carioca no es menos cruel que la vulgarización del sueño banal de la playa bonaerense.
Is it lack of imagination that makes us come
To imagined places, not just stay at home?
Or could Pascal have been not entirely right
About just sitting quietly in one’s room?Continent, city, country, society:
The choice is never wide and never free.
And here, or there… No. Shoud we have stayed at home,
Wherever that may be?
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