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Ernesto Semán
21 December 2004, 16:52

Lo del arte y la iglesia se parece bastante a lo de la Argentina y Cuba en un punto: algo que podría ser fácil de manejar se va de madres y se transforma en una ola cuando a una de las partes se le traba la lengua para argumentar en público. En el caso de Cuba, el Gobierno nacional, la cancillería o sabe Dios quién se quedó sin explicar algo que, ya de por sí, tiene muy poco espacio en el mundo: ese finísimo desfiladero de racionalidad que queda apenas visible entre las posiciones de Fidel y la de los Estados Unidos.

En el más atrapante caso de la iglesia y el arte, si hay algo de justicia en esta tierra, buena parte de la responsabilidad le terminará cayendo al gobierno porteño, cuya defensa de su derecho a exponer las obras de Ferrari fue algo así como: “Creo que podríamos tener el derecho a exhibir incluso cosas como las de este señor, pero ni siquiera estoy seguro.”

Si esos son los que están a favor, pensó más de un cruzado, pues vamos a por ellos. Ahi salieron entonces los “grupos católicos” en Córdoba para lograr en tiempo record que el gobierno municipal suspenda otra muestra de arte, esta vez sobre la navidad. El intendente Luis Juez, otro de la troika progre que encabeza Anibal Ibarra, aunque en general un poco más pícaro (tampoco se necesita ser Piluso para eso), justificó la decisión de su gobierno en que “si hay algunos vecinos que no quieren no se hace”.

La va a tener jodida Juez, porque en general siempre hay “algunos vecinos” a los que no les gusta algo. Digamos que si es fiel a sus palabras, Juez no va a poder aumentar los impuestos, pedir conciliación obligatoria en un conflicto, o proponer hacer un torneo de surf en La Cañada, por mencionar ejemplos a la bartola.

Ya al borde de los límites que fijó Sarmiento hace 150 años, Juez se puso bien del lado bárbaro, o rural o Republicano a-la-Bush, para decir que “acá no estamos en Buenos Aires y no van a venir a quemar la Legislatura”. Che, pará un poco. Se supone que no estar en Buenos Aires es un problema, no una hazaña.

Parece que la obra polémica de la muestra —llamada “10 mil miradas diferentes sobre Navidad”— en este caso era la imagen de una pareja cogiendo que representaban, según el autor, a la Virgen María y al Espíritu Santo engendrando al Niño Jesus encarnado en un hombre con cabeza de pájaro.

Juez la tiene complicada porque, igual que en el caso de Ferrari, los artistas no lo obligaron a exponer nada, ni siquiera le pidieron. Fue el gobierno quien los llamó, y ahora se siente forzado a recurrir a un argumento del estilo del “no me di cuenta.”

Estúpidos y cruzados hay en todos lados. Yo me tuve que ir hasta Montreal para ver una muestra gigante de Picasso Erótico, porque nadie quiso exhibirla en Nueva York. Pero al menos el director del MoMA fue un cagón consecuente que defendió públicamente su postura —lo que permitió discutirla y enfrentarse con argumentos, algunos más iluminados y otros no, pero argumentos al fin— y no un canalla que después de hacer algo que evidentemente le parecía bien chancletea para atrás por dos giles que tiran huevos, con o sin sotana.

Para cuando una buena agresión al mundo musulmán? Digo, como para experimentar reacciones diferentes.


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