ARTICULOS RELACIONADOS















Ernesto Semán
17 December 2004, 01:10

Outtraveler, la revista de viajes para gays más leída en Estados Unidos, considera a Buenos Aires como una de las ciudades más amigables del mundo para homosexuales de todo tipo.

“Local gays and lesbians have helped spur a tourism revival” dice uno de sus destacados.

Outtraveler está dirigida al mercado gay más sofisticado. ABC1Gay, sería. Muchos dirán que no, que la revista no tenía cómo hacer la tapa y se salió con eso, pero la producción es generosa, y la ciudad, al menos la ciudad que uno conoce después de leer la nota, es una ciudad francamente amigable, liberal y cosmopolita. Para machos y para putos, digamos en un lenguaje porteño brutal y, a diferencia de lo que aparenta, mucho menos discriminatorio que el politically correctness de otras tierras.

Lo curioso es que lo que dice no es mentira, ni más incompleto que cualquier otra narración. Pero aun así, a uno no lo convence del todo que esa ciudad que uno también conoce como tosca y pretensiosa sea descripta como avanzada y liberal. Aunque lo más probable es que la mirada desde afuera y a las apuradas deje de lado miles de detalles que para uno lo son todo, y en verdad sólo son eso, detalles.

Los lugares comunes, a la orden del día. Buenos Aires es una ciudad “with a stylish and (some say) aloof populace that gives Europe a run for its money.” Whatever.

Menos lugar común, al menos para este servidor, es la sugerencia de que Gardel era puto.

This same era produced Argentina’s greatest singer, Carlos Gardel. Possibly gay, he lived as a bachelor with his mother until his death in a plane crash in 1935 (descripto así, en verdad, quién diría que no). “To this day,” Cigliutti told me, “there are men in Spain who claim to have been his lover.”

Igualmente interesante, aunque si uno lo piensa un poco, mucho más esperable, es la rapidez con la que Evita está evolucionando en la simbología post-pop mundial en un camino que la llevará a convertirse en el ícono gay por excelencia.

La nota de Outtraveler es un ejemplo. “Don’t cry for the Paris of South America”, dice la nota que arranca con una extensa y algo sensual descripción de Evita a cargo de “Gabriel Miremont, the gay curator of the Museo Evita” que le cuenta al autor de la nota, que lleva un par de ilustraciones con posters de Eva Duarte en alguna pared porteña y descripciones tales como “In the shadows of Evita’s balcony, gay rights events take place.”

No es, digamos, el tipo de relato que esperaría un hombre del Comando de Organización, let alone la Juventud Peronista de los ‘70 tan resucitada en estos días. Aunque sí más al gusto de Justo. Laguna, que revoleó con una media en una nota de la revista Gente no disponible en internet:

Durante el reportaje, Laguna aseguró que Juan Domingo Perón era “mentiroso, corrupto, inescrupuloso, y no le importaba nada de nadie. A Evita nunca la quiso: la usó. Además, Perón nos dejó a Isabelita, que no era mala: era una inútil. Evita, en cambio, era una mujer mala, en el sentido más amplio. Por ejemplo, en la venganza.”

Rita Hayworth desandando el camino más usual, ofreciendo desde el mundo tosco y viril un juguete al universo supuestamente más sofisticado de la cultura gay. “Quién Mató A Eva Perón”, debería ser la próxima novela de Rick Moody.

A las vueltas de todo esto, no deja de fascinarnos cómo el peronismo lleva en su adn no sólo la más maravillosa música y la vocación de poder y su duración en el tiempo, sino esa enorme posibilidad de resignificar sus símbolos ad infinitum. Campo que ha sido muy prolífico en los últimos dos años, de modo más sutil que durante el menemismo por cierto. Aunque cabe preguntarse cuán K puede ser este último giro.


————————————

Del mismo autor:
Chacho en el bar
Todo lo que podría entrar en seis sílabas si uno supiera cómo escribirlo
Pirulo, Catrasca y el Presidente Genérico
Ha muerto Leslie Matchbox
Aleluia
Jedwabne
On A Slow Boat from China
40 Millones
Cuadritos y Masitas
dEvolution