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Ernesto Semán
14 December 2004, 19:49

Francia abrió ayer el puente mas alto del mundo, y uno de los menos lindos. Aunque mas no sea, tiene el mérito de no ser de Santiago Caltrava, que se ha convertido en el puentólogo del siglo veintiuno y que es un verdadero atorrante que ha dejado su huella en Buenos Aires con el mamotreto a la mujer en Puerto Madero, y está a punto de hacer un edificio en New York para arruinar el skyline de downtown Manhattan casi tanto como Bin Laden, aunque de modo mucho menos sanguinario.

El proyecto de Francia, en cambio, es de Norman Foster, un tipo mucho más serio, que tiene una idea más clara de qué construye y de lo que lo rodea, y que ha hecho algunas cosas impresionantes, como el aeropuerto de Hong Kong, o el City Hall de Londres.

Todo lo que uno quiera, pero en este caso la pifió de costa a costa. El puente es grandísimo, obviamente, y adquiere cierta belleza sólo si se lo ve entero. Y desde arriba. Es decir, hay que tomarse un avión o comprarse una postal. Como la gemte que lo va a sufrir diariamente lo va a ver desde el auto, pues lo que va a tener delante suyo es un montón de cemento y hierro sin demasiado sentido. Lo interesante de otros mamotretos como la Torre Eiffel o las Twin Towers era que habían alcanzado su propio estilo y gracia en ambas miradas.

Al menos la fealdad del puente va de la mano de la inauguración a cargo de Jacques Chirac (casi tanto como el espanto de Calatrava va de la mano con su frustrada inauguración por De la Rua e Ibarra, prevista para el 20 de diciembre de 2001 y suspendida por razones de fuerza mayor), que en estos días ha “accedido” a dar una serie de entrevistas públicas para explicar la posición de su gobierno frente al ingreso de Turquía a la Unión Europea.

El Presidente de Francia no tiene mayores reparos con la idea. Pero los franceses sí.

Aparentemente, la oposición latente en la sociedad francesa al ingreso de los turcos a la UE “por miedo a masivas olas de inmigrantes” ha vuelto a poner a Chirac a la izquierda de algo, un milagro que hasta ahora sólo había conseguido Bush.

Una vez más, el tipo que aun duda sobre si reconocer o no públicamente el millón de muertos durante la represión al movimiento independentista de Argelia es el bueno y sensato del asunto.

Sería interesante saber si Chirac esperó alguna vez convertirse en esa especie de liberal democrático que parece ser cuando se lo pone frente a un presidente fundamentalista o una sociedad medio xenófoba. Sería interesante saber si se siente cómodo en este inesperado rol, un tipo que al menos por sus ideas o poses no es más interesante que, por caso, De la Rua (aunque probablemente sea mas astuto). Sería interesante saber cómo quedará el tipo en la historia.

De ésto último, en los diarios, nada.


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