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Acá falta algo. Ya va.
Estamos ordenando.
Mientras tanto:
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Ernesto Semán
6 11 2004 - 22:48
Muchos de los que hacemos o leemos tp estamos afuera de la Argentina. Aun así, casi ninguno vive sumido en la melancolía por el país dejado atrás. Casi ninguno, tampoco, es fanático de los Fabulosos Cadillacs. Y sin embargo, algo del orden del placer sucede cuando uno se cruza con un bar de Nueva York con el elocuente nombre de The Bulgarian, y ahí mismito aparece Matador, junto a otros tonos distintivos de alguna clase media porteña que supimos conseguir.
A quienes les toque en suerte pasar por Nueva York, The Bulgarian está en Chinatown. Tiene una puerta rastifusa que se parece más a alguno de los sweatshops que en esta ciudad conviven con la riqueza más obscena. Hay mucho ruido, mucha gente, muchos tragos, y nada empieza temprano.
Y la sola mención de Chinatown nos lleva —ok, nos e-le-va— al nuevo mega-super-magno-hiper-macro anuncio que el gobierno se apresta a hacer y que llenará las calles argentinas de más y más lo mein y, según parece ahora, parrillada coreana.
Algo habrá visto K en su paso por Estados Unidos, algo no le habrá gustado de cómo venían las elecciones, que volcó su tiempo y esfuerzo hacia China, la tierra prometida de todo presidente argentino desde Perón hasta hoy.
Aunque las diferencias entre amores pasados y el actual idilio son varias. Una, y no la menor, es la China de hoy, que necesita los recursos naturales de toda la tierra para darle de comer a su gente, ponerla arriba de los autos, encender las fábricas, levantar edificios y otras delicias. Puesto en blanco sobre negro; menos mano de obra, que le sobra, a China le falta de todo.
Es una buena noticia para un país como Argentina que puede aportar lo suyo, y llevarse algo a cambio. Con la salvedad de que si los chinos insisten en que toda su gente se monte en autos como en las peores de occidente no habrá recursos que alcancen, por más buena voluntad que ponga K y todos los productores de acero y petroleo de esta aldea.
La otra diferencia es que el gobierno argentino se lo ha tomado lo suficientemente en serio como para tener algo así como un plan. Algo que, montado sobre una coyuntura conveniente, también tenga algún efecto positivo en el largo plazo. De aquel viaje de hace unos meses, la Argentina puede sacar algo más que un par de saludos en mandarín.
Asi que preparando los sentidos y la energía, que China tiene además algo de las vanguardias culturales, algo de aquello que venimos reclamando un poco más cerca. A quienes quieran aprovechar la volada y expandir sus horizontes, tp recomienda sin dudarlo: abrir hoy un negocio en Shanghai, lanzarse a pasar unos años en Hong Kong o iniciar una empresa en Vietnam es de lo menos aburrido que nos queda en el panorama más cercano.
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