TPtuit:
@_stopwhispering @_gavriloprincip El kirchnerismo es una excepción porque va contra la libertad y no te deja vivir en paz. Ante eso: anti.
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1 minute ago
(in reply to _stopwhispering)
@_stopwhispering @_gavriloprincip Normalmente no hace falta ubicarse en ningún lado. Somos libres.
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(in reply to _stopwhispering)
@_GavriloPrincip Si no sos "anti" lo toleraste. Si lo toleraste no tengo nada que hacer con vos. (cc @EstebanSchmidt @_stopwhispering)
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(in reply to _GavriloPrincip)
@EstebanSchmidt Ni en pedo.
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(in reply to EstebanSchmidt)
@EstebanSchmidt Count me out.
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16 minutes ago
(in reply to EstebanSchmidt)
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In Memoriam J.H.
Huili Raffo
6 08 2009 - 18:13
Malas noticias. Se murió John Hughes, nuestro Chéjov de los ’80, el tipo que nos justificó en nuestra condición de mencheviques aclarándonos que no era una enfermedad, sino más bien lo contrario. Nunca pensamos que su soporte terapéutico nos fuera a hacer falta dos décadas después, pero así están las cosas. A Hughes le perdonamos todo: las tres Home Alone (la culpa es de Columbus), las películas que hizo después de Plains, Trains & Automobiles y, por supuesto, su desempeño como musa involuntaria de Marcelo Piñeyro. Y ya nos estamos haciendo los cancheros sin darnos cuenta. Error. Porque a Piñeyro también habría que perdonarle Tango Feroz y Caballos Salvajes a esta altura, ¿no? Todas las personas que aprenden, todas las personas que intentan hacer su trabajo un poco mejor, todas las personas que cambian de opinión: el piso de la existencia civilizada es hoy un techo altísimo, y en homenaje a Hughes vamos a reconocerle brevemente el mérito a sus pares esta noche, empezando por Fito Páez.
No pasó nada con Fito Páez. No es noticia. Pero hoy, en la playa, me acordé de Un vestido y un amor, una canción fronteriza de Páez que nunca pude escuchar entera porque la letra me daba vergüenza, y de pronto, en una epifanía cuya relevancia está por verse, mientras se desataba una tormenta sobre las ruinas de Bishopstone, me di cuenta de que estaba bien igual (la canción) y de que el problema es uno. Dejemos vivir.
Hace semanas que no aparece nadie en la redacción de TP, y los viejos amigos dedican su tiempo a hablar mal de “el campo”. Es una depresión absoluta. Mala suerte. La vida es breve. No habrá radio en vivo hasta nuevo aviso, porque acá es verano y la idea de hablarle a la pared un domingo a la noche resulta mucho menos tentadora que darle de comer a los erizos (tuvieron cría, hay como siete dando vueltas por el jardín). En cuanto al resto, nadie sabe. Seguimos improvisando.