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© 2004/2009 bajo licencia de Creative Commons.
Cabo Primero Anastasio López
Huili Raffo
8 July 2009, 14:26
Albricias. Tenemos nuevo Secretario de Cultura, y es uno de los dos o tres tipos más brutos del país. Osado movimiento de la renovación kirchnerista. Próximamente, Tyler Durden ministro de salud (Manzur no dura). Sacha Baron Cohen canciller.
Bueh, ya hablamos de esto, ¿no? De hecho, la novedad —grata, para nosotros, que venimos atrasados con muchas cosas y nos da tanta fiaca ponernos al día— es que la importante designación en el área de cultura ya fue cubierta en estas páginas, hace cinco años. Amplia cobertura. No vamos a escribir todo eso de nuevo, ¿para qué? Nos limitamos a agregar algunos detalles más recientes, a título informativo, porque lo nuestro es un sacerdocio.
No emitiremos juicio sobre el CV aggiornado que Coscia envió hace un par de semanas. Dice así:
Filmé 7 largometrajes y publiqué 2 libros, contribuí a la filmación de más de 250 largometrajes, abrí 20 salas de cine, incluída una en la Antártida. Premiado dos veces en el festival de La Habana, soy Caballero de las Artes y las Letras de Francia. Soy diputado nacional y presido la Comisión de Cultura de la Cámara… Pero poco me enorgullece tanto como ser hostigado por la prensa cipaya, cómplice de la dictadura y en estas elecciones, de la narco política.
Jorge Coscia
Tampoco opinaremos sobre las so-called pinturas que apropiadamente expone Coscia en el Centro Cultural Borges, porque no queremos que se siga enorgulleciendo y porque ya lo hizo Ariel Mlynarzewicz, remarcando con mucho criterio (aunque tal vez sin darse cuenta) que Coscia no es Kurosawa, ni Greenaway, ni Scorsese:
Jorge es uno de los pocos casos en el cual un director de cine se convierte en pintor; por lo general el proceso es inverso. Como Greeneway, Kurosawa y Scorcese (sic), egresados de Bellas Artes, se ocuparon luego de hacer películas. Jorge Coscia necesitó pasar de un lenguaje tan complejo y multitudinario como el cine, a uno más íntimo y solitario como la pintura.
Como comentó un amigo de TP ayer, la prensa cipaya no podría haberlo tratado peor.
Teníamos un ejemplo del arte de Coscia ahí abajo, pero lectores sensibles nos pidieron que lo sacáramos de la homepage, porque les hacía mal verlo. Lo ponemos acá, entonces, para quien realmente necesite verlo. Parental Guidance suggested.
El resto, como dijimos, ya fue ampliamente comentado en este sitio, cuyos archivos (estamos trabajando en eso) dejan mucho que desear. Así que mientras seguimos tachando ítems en nuestra to-do list, ofrecemos aquí abajo una lista de artículos clarividentes circa 2004. O no tan clarividentes, si uno está en un mal día y, en vez de celebrar sus percepciones tempranas, piensa en los demás, y dice: ¿cómo no se dieron cuenta?

A raíz de la designación de Nun, casi contentos por habernos salvado esa vez.

Tres perspectivas diferentes, firmadas por Quintín y sobre el mismo sujeto, a quien no se le puede negar cierta ubicuidad.

Un interesante contrapunto. Dos notas en las cuales Quintín y yo no estábamos de acuerdo en nada, salvo en una cosa: Coscia.
Intervenciones (Quintín)
Dos tipos de contrato (Raffo)

Una crítica de Quintín que tiene mucho que ver (“Ojalá la patria se vuelva a poner de moda.”)
Los laicos, un daily que no tiene mucho que ver, pero que menciona a Coscia al pasar y nos causó gracia leerlo ahora.
Saludos, una vez más, desde Punxsutawney, tierra de la marmota. Ya llegará el día en que nada nos importe, y la chica se enamore de nosotros.